Work | LO Magazine

El proyecto más complicado fue la creación y edición de la revista  LO Magazine. Una aventura que recorrió un camino con alguna que otra bifurcación, cambios drásticos,  seguidores y detractores. 

La edición se inicia con un humilde número “0” y una editorial esperanzadora,  que sugería mantener los ojos abiertos constantemente para ser testigos de la metamorfosis que se manifestaba en la calle.



Portada e indice 57 de Lo Magazine


Esta larga historia empezó un día del verano de 1999 en las finas arenas de las playas ibicencas. En pleno proceso de bronceado de nuestras blanquecinas pieles urbanas y con las neuronas en reposo, una idea germinó.

De aquel proyecto Ibicenco se pasó primero a la visualización, para luego transformarse en una evidencia. Añadiríamos una guinda más: sería una revista gratuita que por formato, papel, tintas e imagen tuviese la misma calidad o incluso mayor que las revistas que muchos denominaban de “alta gama”.

Un fantasma de avidez informativa, por llamarlo de alguna manera, invadió nuestro espíritu: hacer una revista que contara aquellas expresiones que se manifestaban dentro del mundo urbano dentro del mundo de la moda y del arte, a la vez que abriría sus páginas a las novedades de diferentes productos de última generación que interesase a un sector interesado en este tipo de noticias




El mundo cambiaba bajo nuestros ojos y nosotros queríamos mostrar la repercusión de esta revolución silenciosa. La moda y el arte, y por lo tanto la sociedad estaba en plena metamorfosis. El streetwear de principios de los años 90 había invertido de una manera muy clara las reglas del juego y los jóvenes urbanos se acercaban a comprar jeans de tallajes mayores a su propia talla, logrando un patrón inexistente en el mundo de los jeans hasta entonces.

Se había creado una tendencia urbana mucho antes que los diseñadores trabajasen esta idea en sus estudios de creación. Por primera vez, las firmas de moda no imponían sus tendencias, y ocurría un hecho trascendental: era la calle quien imponía sus propias tendencias. No era un fenómeno aislado, un fenómeno momentáneo, al contrario, cada día iba enraizándose más y más dentro de la cultura urbana.



El streetwear y sus exageraciones se transformaban en urbanwear. Todo un mundo nuevo empezaba a abrirse. Europa no seguía ciegamente a los Estados Unidos en cuanto a su visión de los jeans, que marcaba las líneas a seguir, Europa inventaba su propia moda con sus propios códigos y esto, bien se merecía el apostar por hacer una revista que lo manifestara de alguna manera.

De la idea, se llegó a primeros ensayos de maqueta y de identificación visual. Primeros contactos con firmas y diseñadores, fotógrafos, pintores y escultores, audiovisuales y todo lo que acontecía alrededor de las nuevas manifestaciones urbanas, todo esto compañado de los primeros “shootings” y sobre todo mucha fotografía callejera.



Lo Magazine nació y evolucionó al tiempo que las tendencias de moda urbana y todas las manifestaciones artísticas más alternativas, se constituían como un importante fenómeno social que movía a mucha gente observadora. El propósito de Lo Magazine fue captar el pulso de estos acontecimientos que dieron el pistoletazo de salida, en el momento de su nacimiento.

Muchas de las firmas comerciales del panorama nacional e internacional,confiaron en estas páginas y en su difusión (J&B, Hugo Boss, Adidas, Nike, Larios, Marithé+François Girbaud, Divinas Palabras, Cardhu, Thomas Burberry, Lois, Lucky Strike, Heineken, Sony, BMW, Perrier, Eastpak, Armand Basi, Marlboro, Hermes, Frederichoms, Custo Barcelona, Ray-Ban, Nudie Jeans, Franklin & Marshall, Vaho, Tanqueray, Ron Habana Club, Tequila José Cuervo, Ratòn, Boss in Motion, Movistar, Phillip Morris…)


176 editoriales de moda vistieron la publicación



Una característica que marcó  la línea de Lo Magazine, fue su incidencia en la fotografía, que la convertió en una revista, reconocida por su estilo eminentemente visual. Sus reportajes fotográficos y editoriales de moda reflejaron fielmente los estilos y tendencias que surgían del mundo de la moda y del fotoperiodismo más actual.



Ciento setenta y seis editoriales de moda publicadas en estas páginas, demostraron la creatividad y los distintos puntos de vista que diferentes fotógrafos tienen sobre la moda y la imagen; una imagen que va ligada a otros aspectos más allá del aspecto “fashion”. Esta diversidad de criterios hizo que en el amplio mundo de la estética comulguen opciones de modernidad con elementos tradicionales y las composiciones experimentales, imprimiendo a cada una de las imágenes un carácter único, que a veces, resultó impactante.



En cuanto a las artes visuales en general, desde sus páginas se intentó presentar las diferentes muestras nacionales e internacionales, preferentemente europeas y españolas, así como estudios de las últimas tendencias artísticas, intentando buscar una equilibrada simbiosis entre la absoluta novedad de lo inmediato y el estilo y precisión imperecedera de los grandes maestros del arte.




Se consideró siempre que la Pintura, Fotografía, Arquitectura y Literatura, sirven para sumergirse en las formas básicas y fundamentales de expresión humana, y se presentó el arte, no como si fuera un hecho aislado o un estilo concreto, sino como consecuencia de una época y como la manifestación más libre de una cultura.

La esencia de lo Simple


Esta segunda década del siglo XXI, se ha presentado como una época confusa y muchas veces gris, determinada por una gran barrera de crisis tanto a nivel personal como ambiental. Ante este caos existe una reacción que intenta volver a descubrir la esencia de las cosas.

Una búsqueda del camino directo hacia la simplicidad eliminando todo  aquello que se considere excesivo y en un momento determinado asfixiante.



Dentro de la exuberancia y ostentación, que a veces nos rodea, existe también un lugar para diferentes filosofías, aptitudes, estilos, por lo que, también existe un espacio para simplicidad. Algunos, lo denominan minimalismo, pero en sí, no es otra cosa que volver a la esencia, al deseo de lo sereno y al logro de la armonía. Estaríamos en el camino directo hacia el silencio de las cosas.


Uno de los deseos más reconocidos, es vivir en un loft, en un ático, en un gran espacio abierto y diáfano que lleva a cabo la desestructuración de la vivienda tradicional, diseñando, de esta manera, un oasis de silencio y orden.

Se adopta un nuevo estilo de vida, rodeado de madera, cristal, geometría, muebles bajos, colores claros, mostrando ladrillo y piedra desnudos en la pared. Las formas se configuran limpias y simples. Luz cenital para lograr una percepción diáfana.



Líneas horizontales y bajas, casi a ras de suelo. Ángulos rectos, color blanco, junto al gris y al negro son las tonalidades que acercan a un punto zen. Suavidad, serenidad y orden, nada de excesos ni estridencias. Geometría, silencio, paz, luminosidad, formas rectangulares, pureza de líneas.

Así pues, el minimalismo contemporáneo puede definirse como esencia y orden contra superfluidad y desorden. La filosofía oriental, atrae por esta misma razón al hombre actual: los haikús, la meditación, la caligrafía y los trazos chinos, el ikebana, las casas japonesas y los jardines zen…