WORK | LO MAGAZINE

El proyecto más complicado fue la creación y edición de la revista  LO Magazine. Una aventura que recorrió un camino con muchas bifurcaciónes, cambios drásticos, seguidores y detractores. 

La edición se inicia con un humilde número «0» y una editorial esperanzadora,  que sugería mantener los ojos abiertos constantemente para ser testigos de la metamorfosis que se manifestaba en la calle.



Esta larga historia empezó un día del verano de 1999 en las playas ibicencas. En pleno proceso de bronceado de nuestras blanquecinas pieles urbanas y con las neuronas en reposo, una idea surgió.

De aquel proyecto Ibicenco se pasó primero a la visualización, para luego transformarse en una evidencia. Añadiríamos una guinda más: sería una revista gratuita que por formato, papel, tintas e imagen tuviese la misma calidad o incluso mayor que las revistas que muchos denominaban de «alta gama».

El reto era hacer una revista que contara aquellas expresiones que se manifestaban dentro del mundo urbano, dentro del mundo de la moda y del arte, a la vez que abriría sus páginas a las novedades de diferentes productos de última generación.



El mundo cambiaba bajo nuestros ojos y nosotros queríamos mostrar la repercusión de esta revolución silenciosa. La moda y el arte, y por lo tanto la sociedad estaba en plena metamorfosis.

El «streetwear» de principios de los años 90 había invertido de una manera muy clara las reglas del juego y los jóvenes urbanos se acercaban a comprar jeans de tallajes mayores a su propia talla, logrando un patrón inexistente en el mundo de los jeans hasta entonces.

Se había creado una tendencia urbana mucho antes que los diseñadores trabajasen esta idea en sus estudios de creación. Por primera vez, las firmas de moda no imponían sus tendencias, y ocurría un hecho trascendental: era la calle quien imponía sus propias tendencias. No era un fenómeno aislado, un fenómeno momentáneo, al contrario, cada día iba enraizándose más y más dentro de la cultura urbana.



El «streetwear»  y sus exageraciones se transformaban en «urbanwear». Todo un mundo nuevo empezaba a abrirse. Europa dejó de seguir ciegamente a los Estados Unidos en cuanto a su visión de los jeans. Europa inventaba su propia moda, con sus propios códigos y esto, bien se merecía el apostar por editar un medio que lo manifestara de alguna manera.

De la idea, se llegó a primeros ensayos de maqueta y de identificación visual. Primeros contactos con firmas y diseñadores, fotógrafos, pintores y escultores, audiovisuales y todo lo que se movía alrededor de las nuevas manifestaciones urbanas, todo esto acompañado de los primeros «shootings» y sobre todo mucha, mucha fotografía callejera.



Lo Magazine nació y evolucionó al tiempo que las tendencias de moda urbana y todas las manifestaciones artísticas más alternativas, se constituían como un importante fenómeno social que movía a mucha gente observadora. El propósito de Lo Magazine fue captar el pulso de estos acontecimientos que dieron el pistoletazo de salida, en el momento de su nacimiento.

Muchas de las firmas comerciales del panorama nacional e internacional, confiaron en estas páginas y en su difusión (J&B, Hugo Boss, Adidas, Nike, Larios, Marithé+François Girbaud, Divinas Palabras, Cardhu, Thomas Burberry, Lois, Lucky Strike, Heineken, Sony, BMW, Perrier, Eastpak, Armand Basi, Marlboro, Hermes, Frederichoms, Custo Barcelona, Ray-Ban, Nudie Jeans, Franklin & Marshall, Vaho, Tanqueray, Ron Habana Club, Tequila José Cuervo, Ratòn, Boss in Motion, Movistar, Phillip Morris…)


176 editoriales de moda vistieron la publicación



Una característica que marcó  la línea de Lo Magazine, fue su incidencia en la fotografía, que la convirtió en una revista, reconocida por su estilo eminentemente visual. Sus reportajes fotográficos y editoriales de moda reflejaron fielmente los estilos y tendencias que surgían del mundo de la moda y del fotoperiodismo más actual.



Ciento setenta y seis editoriales de moda publicadas en estas páginas, demostraron la creatividad y los distintos puntos de vista que diferentes fotógrafos tienen sobre la moda y la imagen; una imagen que va ligada a otros aspectos más allá del aspecto «fashion». Esta diversidad de criterios hizo que en el amplio mundo de la estética comulguen opciones de modernidad con elementos tradicionales y las composiciones experimentales, imprimiendo a cada una de las imágenes un carácter único, que a veces, resultó impactante.



En cuanto a las artes visuales en general, desde sus páginas se intentó presentar las diferentes muestras nacionales e internacionales, preferentemente europeas y españolas, así como estudios de las últimas tendencias artísticas, intentando buscar una equilibrada simbiosis entre la absoluta novedad de lo inmediato y el estilo y precisión imperecedera de los grandes maestros del arte.




Se consideró que la Pintura, Fotografía, Arquitectura y Literatura, sirven para sumergirse en las formas básicas y fundamentales de expresión humana, y se presentó el arte, no como si fuera un mundo aislado, sino como consecuencia de una época y como la manifestación más libre de una cultura.